Manila Declaration of Unity (Spanish)

Declaración de Manila DE LA UNIDAD DE LA ALIANZA INTERNACIONAL DE MUJERES (IWA)

[Adoptado Julio 5 2011, Manila, Filipinas]

I – Nuestro Legado

Las mujeres trabajadoras del mundo han estado a la vanguardia de la resistencia popular contra el capitalismo y el imperialismo desde el nivel de organización popular en expansión con redes globales. Durante el último siglo, las mujeres de todo el mundo hemos estado luchando contra la explotación, el patriarcado, la desigualdad, la múltiple intersección de opresiones y la discriminación de clase, la casta, la religión, la nacionalidad, tierras y bienes, creencias políticas, orientación sexual e identidad de género. En la mayor parte del mundo nuestras luchas persisten por derechos políticos, económicos y culturales; algunos nos han ganado victorias, como el derecho al sufragio, a la propiedad, a igual salario por igual trabajo, a la baja por maternidad, a sindicalizarse y organizarse.

A pesar de la medida de ataque del imperialismo sobre los derechos de la mujer y el bienestar, en 1910 – la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague – mujeres forjaron una unidad basada en la clase para luchar por la justicia y la paz. Al establecer el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, como una celebración anual de militantes, podemos extraer lecciones de la resistencia de las mujeres a nivel mundial de luchas contra el imperialismo. La conciencia de clase se convierte en la base de las mujeres a luchar por la equidad económica, derechos políticos, libertad de asociación, y para oponerse a las guerras coloniales e imperialistas.

Además, las mujeres se han organizado para hacer campañas en una gran variedad de temas: oponerse al dicho “desarrollo”, a la agresión y la destrucción del medio ambiente, para hacer valer sus derechos a la salud reproductiva como un derecho humano básico que incluye el derecho a los servicios e información sobre la salud y los cuidados maternos y del niño, asi mismo de sensibilizar al público sobre los derechos de las mujeres y las niñas contra la explotación sexual, violencia doméstica, acoso sexual, violación y otras formas de sexismo.

La lucha colectiva de las mujeres – la mayoría, entre ellas, de las clases oprimidas, pobres y trabajadoras del mundo – en el siglo pasado estas mujeres han promovido los derechos y los intereses de las mujeres, a pesar de la agudización de la crisis del monopolio capitalista. Por lo tanto, el legado de las mujeres militantes continúa inspirándonos en nuestra lucha en oposición a las guerras imperialistas y para apoyar y participar en la lucha por la liberación nacional y social. A medida que la crisis económica mundial, crisis política, social y ambiental se profundizan, hay una urgencia para nosotras las mujeres de unirnos, aumentar nuestra militancia y unirse a la Ola de la lucha de los pueblos para defender nuestros derechos avanzando y ganando los obstáculos a nuestra liberación.

II – La Crisis

Gente de todo el mundo están sufriendo la peor crisis económica, financiera y ecológica del sistema capitalista que el mundo haya jamás conocido. Más que nunca, la gente de todo el mundo sufre dl control del monopolio capitalista de las empresas en las tierras de los pueblos y de sus recursos, todo esto en un en connivencia con las elites locales y gobiernos nacionales. Las llamadas medidas de alivio tomadas por la oligarquía financiera, los Estados Unidos y otros países imperialistas, sólo han servido para proteger los intereses de la clase dominante, en detrimento de los más pobres y los trabajadores del mundo. Las guerras emprendidas por los países capitalistas e imperialistas no sólo han creado nuevos sufrimientos, pero también continúan en agravar la crisis ecológica del mundo.

En consecuencia, la gran mayoría de las mujeres del mundo, especialmente en los países de Asia, África, América Latina, el Caribe y el Medio Oriente, sufren la explotación bajo el yugo del-patriarcado en las relaciones de las sociedades gobernadas por los magnates, grandes empresarios y las oligarquías apoyados por el sistema imperialista. Entre las mas explotadas se encuentran las mujeres indígenas y rurales, cuya mano de obra, tierras y productos de la tierra son constantemente saqueados, invadidos y amenazados y desplazados.

En los países capitalistas, el desempleo creciente, las medidas de austeridad, destrucción de los sindicatos y la falta de vivienda y la erosión de una red de seguridad social limitada empeoran la explotación de las mujeres trabajadoras. En todo el mundo, incluso en los países capitalistas, los enormes recortes en los gastos públicos, en educación, salud y otros servicios sociales se están aplicando. Además de multiplicar la carga de trabajo de las mujeres, estas políticas han reducido el acceso a la educación y la salud y dando lugar a reducciones de personal y la pérdida de seguridad en el trabajo de la educación y de la salud, en esta pérdida de trabajo muchas mujeres han sido afectadas.

Mientras la industria de la mano de obra interna domestica se expanda, se crea un contexto donde las mujeres trabajadoras en este sector informal, se vuelven más vulnerables. Como ejemplo tenemos el enorme incremento de una nueva forma de trabajo de las mujeres como son las trabajadoras a domicilio, mujeres que trabajan en producción a la pieza. El giro neoconservador en el clima socio-político están empujando a las mujeres a un regreso a los roles tradicionales de género y en el espacio de la casa, llevando la múltiple carga del y cuidado de los niños, así como el peso económico de la casa.

Las mujeres de las clases oprimidas y explotadas se encuentran entre las más afectadas por la crisis. Las mujeres trabajadoras de todo el mundo sufren la discriminación, pues son las primeras en ser despedidas cuando las empresas reducen los costos, cierran o reubica o se reubican. Bajo el arreglo al denominado plan de trabajo de horas flexibles, las empresas aprovechan de la mano de obra barata, que por la mayor parte son niños y jóvenes, que se someten a condiciones de trabajo inseguras y muy duras ya sean en las fabricas (maquilas) o en el hogar bajo la contractualización y subsistemas contractualización. Las mujeres rurales e indígenas se enfrentan a la militarización, el etnocidio y desplazamiento de minerales y otros recursos naturales en sus tierras ancestrales, saqueos destinados a la expansión capitalista.
Proyectos para aliviar la pobreza como las microfinanzas o levar a cabo programas como la transferencia condicionada de efectivos patrocinado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y otros grandes bancos sirven como vehículos para intensificar el ciclo de la deuda y la pobreza en la población. Estos proyectos debilitan la autosuficiencia de las comunidades y debilitan el movimiento de masas.

La crisis económica ha llevado a la deterioración de las oportunidades educativas para las niñas. Las mujeres trabajadoras siguen soportando la doble carga del trabajo doméstico y el empleo. Por otra parte, la crisis del capitalismo ha generado neo-conservatismo y el fundamentalismo religioso que subordinan a las mujeres más.

La crisis del monopolio capitalista ha obligado a millones de mujeres explotadas en los países semi-coloniales y semi-feudales a abandonar sus hogares y emigrar a otros países en busca de sustento, dando con esto lugar a toda forma de trata y de explotación. Los gobiernos de los países de envió de mano de obra en connivencia con los gobiernos de la mano de obra que reciben se benefician de esta crisis: los gobiernos de los países de envió de mano de obra institucionalizan e intensifican los programas de exportación de mano de obre que fundamentalmente son dirigidos a las mujeres esto con el fin de evitar la alta tasa de desempleo de las mujeres de países de proveniencia, obtener ingresos a través de las remesas de las mujeres y pagar las deudas nacionales efectuadas por la codicia capitalista, mientras que los gobiernos de los países receptores aprovechan la oportunidad de seguir explotando la mano de obra barata y la vulnerabilidad de las mujeres trabajadoras de todo el mundo.

Las remesas de los migrantes sustentan una economía en bancarrota en Asia, América Latina, el Caribe, África, Europa del Este y Oriente Medio. Estas remesas tratadas por los gobiernos y los organismos financieros internacionales se han utilizado para financiar los programas anti-personas y proyectos en diversos estados-nación.

Mujeres migrantes y refugiadas a menudo son relegados a trabajos sucios, difíciles, peligrosos y devaluados en la economía informal. Las mujeres inmigrantes sufren la discriminación, el racismo, la xenofobia y el sexismo en los niveles social, institucional, judicial y legal en sus países de acogida. Los inmigrantes indocumentados sufren doblemente de la codicia capitalista, tanto de los países de origen que los países de acogida que se benefician de su trabajo, quienes son inhumanamente reprimidas, maltratadas, encarceladas sin juicio en cárceles no aptas para seres humanos, para ser finalmente expatriados a sus países. El costo social de la migración forzada de las mujeres no tiene precedentes: la ruptura del tejido social y cultural de los países de origen y la desintegración de familias y comunidades.

La guerra mundial “contra el terrorismo” dirigida por los Estados Unidos impulsa violaciones de los derechos de los pueblos y libertades fundamentales y justifica la militarización y el terrorismo de Estado. Bajo el pretexto de la “seguridad”, los Estados llevar a cabo ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones forzadas, detenciones ilegales, y la demonización de todo el pueblo musulmán. La crisis económica, los conflictos étnicos y guerras civiles causan el desplazamiento forzado de personas y comunidades enteras, incluyendo los pueblos indígenas y originarios, y crean las condiciones para el tráfico de mujeres y niños.

La guerra apadrinada por el imperialismo contra el terrorismo causa la destrucción del medio ambiente y el saqueo de los recursos naturales, poniendo en peligro la vida de la gente por impulsar los desastres naturales y calamidades así como la escasez de alimentos, y hundiendo a las personas, las mujeres en especial, en la extrema pobreza y el hambre.
Mujeres y niños son víctimas de la guerra imperialista contra el terrorismo. Sometidos a la violación como armas de guerra, asesinadas en actos de feminicidio y forzadas a la prostitución al servicio de las fuerzas armadas se convierten en víctimas de genocidio. Por un lado, las fuerzas imperialistas victimizan, explotan y atacan a las mujeres en el fundamentalismo islámico, por otro lado, las fuerzas fundamentalistas patriarcales empujan a las mujeres en nuevas espirales de opresión y subordinación. Sin embargo, la liderada por Estados Unidos “guerra global contra el terrorismo” es una extensión de una guerra interna dentro de los países imperialistas como el resto del mundo abrazan leyes neoliberales que generan el desplazamiento forzado, la brutalidad policial, el encarcelamiento, el desempleo, la desintegración de las familias , el tráfico de drogas y mucho más. La guerra contra el terrorismo aísla pueblos y las poblaciones clasificándolos como enemigos sin tener en cuenta las fallas estructurales del régimen neo-liberal en el que se basa.

Bajo el peso de varias opresiones entrecruzadas, las diversas formas de discriminación y violencia, las mujeres trabajan más por menos dinero, soportan la carga principal de las responsabilidades familiares, y están sujetas a leyes patriarcales, políticas, valores y sistemas sociales retrógrados. Así, las mujeres deben profundizar y vincular su lucha con el resto de la gente por la supervivencia, la tierra, empleos, educación, salud y vivienda, el derecho a la libre determinación y los derechos humanos básicos, y para romper las cadenas de la opresión de las mujeres y la explotación.

III – Resistencia

Unámonos!: mujeres oprimidas y explotadas del mundo y organicémonos para luchar y resistir la agresión económica, política y militar del imperialismo. Inspirémonos de la luchas y del coraje, fuerza y victorias llevadas por la liberación de mujeres en todo el mundo. Movilicémonos como mujeres para luchar contra la liderada intervención militar de los Estados Unidos, la agresión, la guerra y la ocupación, el genocidio y la migración forzada. Unámonos para luchar contra estas corrientes reaccionarias como el neoliberalismo y el neoconservadurismo, el racismo, la xenofobia, la homofobia y el patriarcado, y la degradación y explotación ambiental y ecológica.

Nos unimos al movimiento de los pueblos por la soberanía, la liberación nacional y la autodeterminación, trayendo en la voz, la posición y el análisis de las mujeres. Luchas locales y populares inspiran nuestra unidad mundial para poner en relieve la inquebrantable resistencia de las mujeres oprimidas contra el pillaje y el saqueo del imperialismo, así como su perseverancia para construir un sistema alternativo basado en la verdadera democracia, libertad, igualdad, paz, libertad y justicia, donde los recursos del mundo sirvan las necesidades de los pueblos del mundo y no para el beneficio de unas cuantas élites. Como una alianza anti-imperialista, reconocemos el papel de las mujeres de clase obrera en el fortalecimiento de esta alianza.
Esta visión nos obliga a vincularnos nosotras mismos y nuestras luchas para luchar contra nuestro enemigo común, el imperialismo, que refuerza el feudalismo y el patriarcado, para detener la dominación económica y política del sistema capitalista, y para poner fin a las guerras imperialistas de agresión y las medidas fascistas contra los pueblos oprimidos del mundo. Trabajamos para continuar el legado de nuestras hermanas a luchar contra el imperialismo con la unidad, la fuerza y determinación.

Ha llegado el momento para nosotras, mujeres anti-imperialistas de todas las etnias, comunidades, nacionalidades y países para formar una alianza anti-imperialista que nos permitirá apoyar y avanzar en nuestras luchas, en nuestras respectivas comunidades y países a destruir el imperialismo.

A cien años desde la declaración del Primer Encuentro Internacional de Trabajadoras del “ Día de la Mujer”, Nosotras, las Mujeres de todo el mundo nos hemos unido para constituir la Alianza Internacional Mujeres (IWA) como una Alianza anti-imperialista, anti-patriarcal, anti-racista, anti sexista y anti-homofóbico comprometiéndonos a avanzar en un movimiento de mujeres militantes mundial en el siglo 21 como parte del movimiento de liberación nacional y social.
Nos unimos para hacer avanzar el movimiento de los pueblos por la libertad, la igualdad, la justicia social, la democracia y la paz! Vamos a resistir todas las formas de las corrientes reaccionarias y los ataques contra las mujeres, nuestras comunidades y nuestros pueblos! Vamos a avanzar una auténtica solidaridad internacional!

Unámonos por un Movimiento global militante y anti-imperialistas contra la opresión!
Opongámonos al capitalismo y a todos los ataques contra las mujeres!
Avancemos en el movimiento para la transformación social, la democracia, la libertad, la igualdad y la paz!

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